No hay nada más triste en un campo de fútbol que un portero bajo la lluvia o un cojo tirando paredes, ni nada más ruin que un equipo que sale derrotado, cabizbajo y soso, tan consciente de la superioridad del adversario que no gasta el mínimo gramo de energía en plantarle cara, por mucho que el resultado final sea el de una contundente derrota.
Hay partidos en los que un equipo se gana el descrédito popular por su apatía (el último ejemplo flagrante se vivió a finales de año, cuando el Zaragoza visitó –porque estuvo de visita- el Bernabéu y se llevó media docena), y partidos en los que un equipo se gana el permiso para perder.
El caso del Barcelona en el Sevilla hay que tratarlo con exquisitez, porque perder no perdió... aunque cayó eliminado. Nos parecía ciencia ficción, pero sí: el Barça es humano y vencible a doble partido. Podríamos entrar en la inmolación del Camp Nou, donde el intocable Guardiola alineó un equipo dudoso y se llevó una voltereta. Pero después de ver los últimos 45 minutos del partido de vuelta, no me hubiese gustado estar en el pellejo de un seguidor sevillista, al borde de la taquicardia, sino en la de un seguidor azulgrana, orgulloso de su equipo incluso en la eliminación.
Es verdad: pasará el tiempo y sólo quedará que el Barça fue eliminado; pocos recordarán la exhibición del segundo tiempo, donde Xavi y Messi tocaron a rebato y el Sevilla era un muñeco de trapo golpeado por todos lados hasta que aparecía Palop para sacar manoplas donde se cantaban goles. Es literal y futbolísticamente imposible vender tan cara una eliminación: en los mejores 45 minutos de fútbol de toda la temporada, el ejecutor de semejante obra de arte se quedó en la cuneta. Sacchi dijo que las eliminatorias duran 180 minutos y las gana el equipo que menos tiempo regale al adversario. Quizás la exhibición del Barça fue demasiado corta.
Es verdad que el Barça ha sido eliminado de la Copa, pero no es en la vuelta donde se le eliminó, sino en el Camp Nou, tal vez por una cabezonada de Guardiola, debería haber sacado su mejor plantilla y no lo hizo. Y los errores se pagan.
Eliminados o no, estos jugadores demuestran día a día que hay muy pocos equipos que los superen, tienen algo que no tienen los demás y es esa manera de hacer piña entre ellos y ese compañerismo que no se ve en otros equipos, ya que lo único que se ve en estos últimos es demostrar quien es el mejor, quien puede más. Así no se ganan las copas, las copas se ganan en conjunto y sin echarse la zancadilla el uno al otro.
Se ha perdido la Copa del Rey, es verdad, pero también hay que pensar que este Club como cualquier otro, es humano, tiene sus fallos, y no puede ganarlo todo.
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